Si no lees, no hables

 ¿Leer o callarse?

La interrogante de los tiempo actuales es esta, ¿se debe hablar si no se ha leído? Considero que, depende, sí, depende de que tipo de persona quieres ser, si estás interesado en la retórica y la Fluidez Verbal te seré muy claro, debes leer y si no lo haces, callarte.

¿Por qué?

La Fluidez Verbal es relacionada imperativamente con la amplitud de tu léxico, entre más conceptos albergues en tu vocabulario mayor es la posibilidad de conectar ideas que te permitan impactar en tu audiencia o público, a lo mejor eres un lector avezado y reconoces la importante de la lectura en el discurso oral, si este es tu caso te felicito. En caso contrario te insto a que empieces a leer, sin embargo, no toda lectura es beneficiosa para amalgamar términos y sintetizarlos para tu audiencia, por ponerte un ejemplo, seguramente en las novelas de adolescentes no encontrarás un rico abanico de palabras, no quiere decir que no leas este género, lo que quiero decir es que no solo leas novelas juveniles o el periódico de tu ciudad, adéntrate en más géneros que te permitan adquirir un mayor número de recursos literarios para que al pararte frente a un público la idea de quedarte en blanco sin ideas sea algo imposible de vivir.



Cuanto más recursos posees, más versatil te volverás. NO TE QUEDARÁS EN BLANCO, y este es uno de los mayores temores de las personas que incursionan en la oratoria. Estamos juntos este trayecto de aprendizaje, por ello, te compartiré un libro de poemas de mi poeta predilecto: Mario Benedetti, este libro (sincillo de entender) me ayudó en demasía cuando tomé la decisión de LEER PARA NO CALLAR.

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